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Vino

Maridaje para quien pide la botella

· 6 minutos de lectura

Acidez contra grasa, tanino contra proteína y dulce con dulce: las cuatro reglas que resuelven el noventa por ciento de una carta de vinos, y las excepciones que conviene conocer.

Regla uno: la acidez corta la grasa

La mantequilla, la nata, los rebozados y el pescado azul piden un vino con acidez que refresque el paladar: chablis con lenguado a la molinera, riesling con un escalope vienés y champán con cualquier fritura. El vino debe sentirse como un chorro de limón.

Regla dos: al tanino le encanta la proteína

Los tintos con agarre, como el burdeos, el barolo o el rioja, se suavizan frente a la proteína y a la grasa de la carne roja. Un chuletón hace que un pauillac joven sepa más viejo y más redondo; ese mismo vino con pescado sabe a metal. Por eso los asadores tienen las cartas de tintos más profundas.

Regla tres: el cuerpo va con el cuerpo

Un plato delicado necesita un vino delicado y uno untuoso, un vino con cuerpo. Ostras con muscadet, bogavante con mantequilla y meursault, pasta con trufa y nebbiolo, un curri especiado y gewürztraminer. El error no es el color: es el peso.

Regla cuatro: dulce con dulce y también con picante

Un vino de postre tiene que ser al menos tan dulce como el postre o sabrá ácido: sauternes con tarta tatin y moscato con fruta. El dulzor también domestica el picante, y por eso un riesling semiseco es la respuesta a la comida asiática especiada y al bacalao negro al miso.

Las excepciones que conviene conocer

El champán con carne es un placer legítimo; el pinot noir con salmón rompe la regla del color y gana; y el sake con platos ricos en umami supera a casi cualquier vino. Y en caso de duda, pide lo que se bebe en la región: grüner en Viena, albariño en Galicia y barolo en los Alpes. El buscador de maridaje aplica estas reglas a cualquier plato que describas.

Preguntas frecuentes

¿Merece la pena el maridaje del sumiller?

En las grandes casas, sí; está pensado pase a pase y a menudo incluye vinos que no podrías pedir por copas.

¿Tinto con pescado alguna vez?

Los tintos ligeros y de poco tanino, como el pinot noir o el beaujolais, funcionan muy bien con salmón, atún o pescado en salsa de vino tinto.

¿Qué pido cuando cada persona de la mesa quiere algo distinto?

Champán o un riesling seco; ambos cruzan más platos que ninguna otra botella.