Berlín te sienta en zapatillas en un dos estrellas y Mónaco te presta una chaqueta y lo dice en serio. Una guía ciudad por ciudad de lo que espera la sala.
Las ciudades de chaqueta
Le Louis XV, en Mónaco, exige chaqueta y la presta; Per Se y Daniel, en Nueva York, la piden en el comedor; y Le Cinq, en París, la espera. En estas salas la chaqueta no es una norma para poner a prueba: es la entrada. Los vaqueros solo se toleran si son oscuros y el resto es impecable.
Las ciudades elegantes
Viena, Zúrich, Múnich y París se visten para cenar sin norma escrita. Una chaqueta nunca desentona en el Kronenhalle ni en Tantris; el traje sin corbata es el uniforme local. Para las mujeres el código no está escrito en ninguna parte, pero el criterio es el mismo: la sala y no la playa.
Las ciudades relajadas
Berlín, la HafenCity de Hamburgo, Málaga y Coconut Grove en Miami: elegante informal es el techo. Nobelhart & Schmutzig escribe “ven como eres” y lo dice en serio; Kaleja sienta a gente en pantalón corto en una barra con estrella. Las zapatillas valen si están limpias.
Las ciudades de playa
Ibiza, Mallorca y Marbella se arreglan en otro idioma: lino, mocasines, blanco al caer la noche y camisa en la cena. Nobu Marbella y Es Fum esperan esfuerzo por la noche, y Es Torrent te sienta descalza a mediodía. En Sylt el código es cachemira y botas de agua, y no es una broma.
La regla que siempre funciona
Vístete un punto por encima de lo que creas que pide la sala. A nadie le han dado la vuelta por ir demasiado elegante, y el personal trata con un placer visible a quien se ha arreglado por ellos.
Preguntas frecuentes
¿Puedo llevar zapatillas a un restaurante con estrella?
En Berlín, Hamburgo, Málaga y casi toda España, sí. En París, en Mónaco y en los palacios de Nueva York, no.
¿Prestan chaqueta los restaurantes?
Los palacios de Mónaco, de París y de Nueva York guardan chaquetas para quien la olvida; pídela con discreción en la puerta.
¿Y el pantalón corto?
Para comer junto al mar, sí. Para cenar en cualquier sitio de esta guía, no.






